PNL para Padres

Metamodelos de PNL aplicados a niños que no aceptan órdenes. Todos conocemos el caso de niños pequeños que no aceptan ningún tipo de órdenes, ni siquiera como sugerencias. Habitualmente se les ha considerado niños tercos y respondones, pero no es así. Sin entrar en tecnicismos, hoy vamos a aplicar un concepto de programación neurolingüística (PNL) para explicar este comportamiento, y para encontrar una manera sencilla de afrontarlo con éxito. Los niños que no aceptan órdenes ni sugerencias no lo hacen por ser tercos ni respondones-aunque lo sean-. Su terquedad sólo la utilizan para mostrarse firmes en sus opiniones iniciales, pero no porque busquen una oposición permanente. El único motivo por el que obran de esta forma es porque tienen lo que se denomina un marco de referencia interno. Para explicar brevemente este concepto, recurriré a la pnl. La pnl utiliza lo que llama metaprogramas para definir los patrones que guían nuestro comportamiento. Pues bien, uno de esos patrones básicos es el llamado "marco de referencia". En palabras sencillas, clasifica cómo juzgamos el mundo: cuando nuestro marco de referencia es externo, tenemos muy en cuenta lo que otros puedan aportar y su opinión; cuando es interno, la decisión dependerá exclusivamente de nuestro criterio personal, independientemente de lo que puedan opinar otros. Por tanto, lo que verdaderamente ocurre dentro de un niño con un marco de referencia interno, es que su opinión no va a cambiar en función de lo que le digamos ("mira, hijo, si lo hacen todos los nenes"), o de los efectos que vean en nosotros ("¿no ves cómo mamá se está poniendo muy triste?). Para poder manejar a un niño así, es necesario que él mismo cambie de opinión, así que hay que dirigir los esfuerzos en las explicaciones hacia su propio juicio del problema. Para poder hacer frente a este tipo de situaciones en niños con un fuerte marco de referencia interno, será importante: 1º Lo primero, conocer bien al niño, y saber cómo juzga las cosas y cómo actúa respecto a ellas. 2º A partir de esto, será bastante fácil determinar por qué ha decidido internamente que quiere o no hacer algo 3º Dirigir nuestros esfuerzos a cambiar esa opinión. 4º Finalmente, dejarle la responsabilidad de elegir, para que pueda poner en marcha su marco de decisión. Es importante insistirle en que es una decisión suya, para que se sienta responsable y decida lo que es mejor. No hay por qué temer, en general, dejar al niño elegir, siempre que lo hagamos de forma controlada, ya que si hemos sabido dirigirnos a sus argumentaciones internas, el niño habrá comprendido nuestros razonamientos y elegirá la opción que le hemos indicado. Además, los niños con un fuerte marco de referencia interno son en general bastante inteligentes y tiene un alto nivel de comprensión de las cosas, ya que ésta es condición indispensable para guiarse por opiniones propias. Esto nos garantiza a un tiempo que el niño entenderá nuestros argumentos (recuerda, siempre dirigidos a su visión del problema), y que sabrá determinar cuál es la mejor opción.

Cambio de Perspectiva o Reframing

Cambio de Perspectiva (reframing) Observo que hay muchas personas que viven su vida presente, con recuerdos conflictivos del pasado, y los siguen cargando a donde vayan. Estos conflictos del pasado por supuesto que llegan a detonar emociones de tristeza, coraje, ira, decepción, etc. Y por lo tanto, su humor, energía y estado interno es afectado por el tiempo que mantengan este estado activo. Un sólo pensamiento del pasado, puede hacer estragos. Si estos pensamientos negativos se hacen frecuentes e intensos, con el tiempo, causarán enfermedades y ahora tendremos no sólo el conflicto del pasado que cargamos, sino que ahora, le añadimos una enfermedad. Recuerda que entretener emociones negativas inhiben tu sistema inmunológico y quedas desprotegido durante el tiempo que estés en ese estado. Todos hemos tenido situaciones difíciles y fáciles en la vida. Las fáciles no nos causan problemas y por cómo somos, ni nos acordamos de ellas. Por lo tanto, nos enfocamos en lo malo. Muchos de nosotros, hemos tenido que lidiar con pérdidas, y traiciones. Algunos hemos hecho un mejor trabajo interior y otros menor. Estos conflictos que ya pasaron están en el pasado y sin embargo, gracias a la gran capacidad de nuestra mente, logramos traerlos a nuestro presente, y aparecen a voluntad, frescos como una lechuga, con todos los detalles para detonar la misma emoción negativa que tuvimos originalmente. A continuación tendrás una técnica para que cada vez que el pasado te asalte por sorpresa, lo puedas controlar y cambiar tu perspectiva a voluntad. De esta manera empezarás a educar tu mente para que sepa qué quieres hacer con esos pensamientos conflictivos. 1.- Primero recuerda una experiencia recurrente, que te ha causado algún conflicto de tu pasado, ya sea tristeza, coraje, desilusión, etc. Mientras la recuerdas, trata de vivir la experiencia como si la estuvieras pasando en este momento. Métete en la escena y ve todo a través de tus propios ojos. Date cuenta de los sonidos, palabras, tono de voz, si la hay, quiénes están en la escena participando, qué otras sensaciones tienes, que tocas, qué aromas hay, estás tomando algo o comiendo, incluye todos los sentidos en tu experiencia recordada. Date cuenta si sientes todavía el disgusto o el dolor del momento y cómo es. 2.- Estás en la escena, toma una respiración y poco a poco da unos pasos fuera de la escena, como si te desdoblaras, te puedes ver allí en la escena, sin embargo tú yo actual, está fuera de la escena. Ahora imagina la escena donde tú estás, en una pantalla. Mientras haces esto, tus emociones no están involucradas. Tú estás fuera de la escena, simplemente como observador de un evento pasado. 3.- Sigues viendo la pantalla frente a ti y poco a poco, la vas alejando de ti y se va haciendo más pequeña y más pequeña. Los colores se funden unos con otros y las imágenes se hacen imperceptibles. Y mientras se hace más pequeña la pantalla, te das cuenta que las emociones negativas también han disminuido hasta desaparecer. Toma una respiración y relájate. 4.- Ahora con este pedacito de pantalla que redujiste, llévalo a donde quieras: lo puedes meter a tu archivo del pasado bajo llave, o lo puedes llevar a una colina y enterrarlo, o depositarlo en el cráter de un volcán, tú decides qué tan lejos lo depositas. Con este ejercicio le enseñas a tu mente lo que quieres pensar y lo que quieres recordar. Si en el futuro, aparece este pensamiento, lo que tienes que hacer es: rápidamente, lo pones en la pantalla y lo reduces, en instantes y lo regresas a donde estaba o lo llevas a otro lugar más seguro. Termina con una respiración profunda. Es importante que inicies el entrenamiento de darte cuenta qué pensamientos tienes. Tu mente, cuando está ociosa, regresa a patrones anteriores y repite lo mismo. Debes estar alerta, para que cada vez que suceda eso, tú dirijas qué hacer con esos pensamientos para sentirte bien. Repetir emociones negativas del pasado, ni te ayudan, ni te engrandecen, ni te motivan. Enséñale a tu mente lo que quieres, hasta que se lo aprenda.

HIPNOTERAPIA

Hipnoterapia

La hipnosis es una técnica con la que conseguimos un estado psico-fisiológico especial, diferente del estado de vigilia normal.
La hipnoterapia es una de las más provechosas aplicaciones de la hipnosis, para corregir y reprogramar patrones inadecuados de conducta a nivel del subconciente, consiguiendo así la mejoría de problemas emocionales y psicosomáticos.

Un buen tratamiento de hipnosis respeta la sabiduría que existe a niveles profundos de conciencia del paciente y puede producir un nuevo aprendizaje, el cual se realiza bajo la orientación de un terapeuta que irá guiando y acompañando la experiencia de trance.

En nuestro sistema hipnótico, la persona se encuentra en todo momento bajo el control de su voluntad, siendo imposible someterla a una vivencia que no desee.

No pierde ni la voluntad, ni la memoria, ni la conciencia de si mismo, y sin embargo puede acceder a niveles profundos del subconciente, desde donde se pueden resolver los conflictos emocionales con mayor eficacia.

El trance hipnótico tiene un sinnúmero de aplicaciones posibles, que van desde la resolución de conflictos o problemas concretos, hasta el desarrollo personal motivado por la exploración interna y las ansias de conocer más de sí mismo.

A a través de la experiencia de trance en la hipnosis es posible acceder a vivencias, emociones, imágenes o sensaciones que no recordamos en estado de vigilia.

De esta forma se puede llegar a través de un proceso de regresión, al origen oculto y olvidado, de ciertos conflictos emocionales, lo cual frecuentemente libera una carga energética negativa estancada a niveles profundos del subconciente, donde no llegan bien otros sistemas terapéuticos.

La hipnosis ha demostrado su utilidad en diversas patologías, como trastornos de ansiedad, miedos, crisis de pánico, traumas, depresión, fobias, timidez, nerviosismo, baja autoestima, obsesiones compulsivas, manejo del dolor, del estrés, y como apoyo a tratamientos para dejar comportamientos adictivos como alcohol, tabaco o drogas, o también controlar el peso corporal, entre las más conocidas.

SI DESEAS CAMBIAR TU VIDA DEBES CAMBIAR TU MANERA DE VERLA.





La persona que recibe tratamiento de hipnosis, puede observar los primeros resultados desde la primera sesión. Sin embargo el número de sesiones necesarios para la resolución definitiva de los conflictos, dependerá de la gravedad, antigüedad e intensidad de éstos.



Es importante destacar que la hipnosis requiere un fuerte compromiso y disciplina respecto a los ejercicios sugeridos, porque éstos van condicionando el avance de la terapia y la calidad de los resultados.




Palabras Peligrosas

Palabras peligrosas

 
El significado de Programación Neurolingüística, tiene que ver exactamente con la lingüística, es decir, el lenguaje. A lo largo de la vida, aprendemos el uso y significado del lenguaje, lo experimentamos y lo vivimos sin darnos cuenta. Las palabras nos afectan, para bien o para mal y activan nuestro sistema neuroquímico en cada ocasión.  Cuando alguna persona nos habla con un cierto tono de voz, con palabras positivas o negativas, de alguna manera nos programa y esto funciona de ida y de vuelta. Cuando nosotros hablamos a los demás, sucede lo mismo, los programamos.


Programación Neurolingüística, nos ayuda a conocer y aprender a usar el lenguaje en una forma más eficiente y atractiva para tener una comunicación más clara y positiva. Aquí van algunas palabras que consideramos peligrosas por lo que realmente significan y por lo que causan.

1.- La palabra “no”.Esta palabra no la registra la mente, es una palabra abstracta. Ejemplo: “No” pienses en un caballo. “No” pienses que va galopando. Y la mente lo registra inmediatamente. Al no registrarla, la mente registra lo que se dice a continuación del “no” por ejemplo: “no te metas a la piscina”, “no me quiero enfermar”, “no vayas a chocar el carro”, etc. Si quitamos el “no”, fíjate qué queda. La orden de meterse a la piscina, enfermarte, y chocar el carro. Esas son las imágenes que automáticamente se proyectan en tu mente, te des cuenta o no y tu mente capta el mensaje contrario y lo cumple.

2.- La palabra “pero”. Esta palabra la usamos generalmente para unir dos ideas. La primera parte de la frase puede ser algo agradable, luego viene el “pero”, y la segunda parte de la frase, anula la primera. En ocasiones pueden ser muy ofensivas si no nos damos cuenta de cómo la  estamos usando. “Tu comida está rica, pero muy picante.” (no te gustó al comida por picante); “Te ayudo con tu mudanza, pero hoy no puedo.” (no le vas a ayudar) Una forma de suavizar el mensaje es invertir las frases: “Esta muy picante, pero está rica.”, “Hoy no puedo, pero te ayudo con tu mudanza.” Otra manera es, sustituir “pero”, por “sin embargo” y esto tenderá a mandar el mensaje con otro significado. “Tu comida está rica, sin embargo muy picante.” “Te ayudo con tu mudanza, sin embargo, hoy no puedo”.

3.- Generalizaciones como “nunca”, “nadie”, “todos”, “siempre”, son palabras peligrosas porque son determinantes y absolutas.y generalmente son falsas. No hay cabida para una excepción, y terminan la conversación. Si “todos” los políticos son corruptos (habrá algunos que no lo son), pues son todos y no hay esperanza. Si “nunca” haces nada bien, (habrá algunas cosas que he hecho bien) pues es nunca y no hay posibilidades de mejoramiento. Este tipo de aseveraciones en la conversación dañan mucho, tanto al que las dice, como al que las escucha, además de que son aseveraciones falsas. Tanto padres como maestros, han cometido todo tipo de agresiones al incluir alguna de estas palabras con un niño cuando se refiere a sus habilidades.

4.- “Mañana”, “la próxima semana”, “un día de estos”, son otra serie de palabras que no te llevan a nada. Cualquiera de esas frases la puedes decir cualquier día y te encontrarás que “mañana” o las otras frases, nunca llegan. Cuando queremos cumplir objetivos estás están absolutamente prohibidas. Mejor puntualizar qué día; el lunes, por ejemplo.

5.- “Tengo que”, tiene un significado negativo. Asociamos estas palabras con algo desagradable, que nos cuesta trabajo y que implica un esfuerzo. “Tengo que trabajar”, “tengo que estudiar”, “tengo que organizarme”. Denota una obligación. Nunca decimos, “tengo que ir a la playa y divertirme”, o “tengo que faltar a la escuela”. Los primeros ejemplos requieren de un esfuerzo, y hay una batalla interna para poderlo lograr. Es más, se siente un peso encima cuando digo cualquier cosa con “tengo que”. Puedes aligerar tus obligaciones engañando a tu mente y cambiar “tengo que” por “quiero” y verás que hay ligereza y sentirás que logras las cosas con mayor facilidad. “Quiero trabajar”, “quiero estudiar” (no hay lucha) y lo podrás lograr mucho más rápido y con menos esfuerzo. Eso de engañar a la mente se puede hacer con frases que den un sentido a la acción. Ej. Yo trabajo para ….., Yo estudio porque ….. Si uso el yo quiero, sin quererlo, no me va a provocar una emoción positiva ( o sea un efecto neuroquímico positivo) ya que me suena a falsa y  por lo tanto no me va a funcionar pues estoy negando una realidad.

Estas son algunas de las palabras peligrosas para que las tengas presente y que veas cómo las usas y si te impiden conseguir tus metas.  Cuida tu diálogo interno, lo que te dices a ti mismo. Y luego cuida lo que dices a los demás.

Como ejercicio, haz una lista de las expresiones que usas con frecuencia con estas palabras para hacer conciencia y trata de cambiar las palabras para que el significado deje de ser negativo y así el efecto neuroquímico sea positivo y de motivación.

Reprograma tu Mente y dejame ayudarte a llegar a tu Peso Ideal


Hipnosis y control de peso

La hipnosis junto con estrategias de programación neurolingüística son herramientas muy eficaces que ayudan a solucionar los problemas y obstáculos anteriormente mencionados, facilitando así la consecución y el mantenimiento del peso adecuado.
Con la hipnosis es posible educar el paladar y modificar las sensaciones, percepciones y comportamientos asociados con los alimentos. De esta forma, si los alimentos no recomendables empiezan a ser menos agradables y los permitidos más apetitosos, seguir la dieta y adquirir unos hábitos de alimentación saludables es mucho más fácil.
La hipnosis es también una herramienta que obtiene muy buenos resultados en la reducción de la ansiedad y del estres,  especialmente si se combina con la autohipnosis. También se puede utilizar para mejorar la autoestima y aumentar la motivación para hacer ejercicio, de forma que aseguremos unos resultados más rápidos y duraderos en nuestra imagen y en nuestra salud.
Un estudio publicado en el Journal of Consulting and Clinical Psychology realizado por I. Kirsch (director de la división de hipnosis de la American Psychological Association en 1993-94), decía que “El uso de la hipnosis tiene un efecto significativo y substancial en el resultado de los tratamientos cognitivo-conductuales de reducción de peso, y ese efecto aumenta con el tiempo.” (Hypnotic Enhancements of Cognitive-Behavioural Weight-Loss Treatments – Another Meta-Reanalysis, I. Kirsch, 1996, Journal of Consulting and Clinical Psychology, Vol 64, nº3, 517-519).

Sistema de Creencias


Cada uno de nosotros tiene una serie de creencias personales adquiridas a lo largo de nuestra vida.
Las creencias no se basan en un sistema de ideas lógicas. Su función no es coincidir con la realidad. Recuerden que la mente no sabe lo que es real y lo que no es real, sino que nosotros le decimos e implantamos las creencias que forman una parte esencial de nuestra estructura mental. Por lo tanto las creencias funcionan como la fe; no hay un sustento concreto que las compruebe, son generalizaciones mentales a las cuales les damos el poder de convertir en realidad lo que no se ve. Las creencias se pueden instalar por medio del aprendizaje o por alguna vivencia.
Cuando tenemos una creencia instalada, actuamos como si fuera verdad y eso nos da mucha fuerza para sacar los recursos necesarios para llevarla a cabo y así comprobamos nuestra creencia.
Detrás de cada una de nuestras estructuras mentales, hay una creencia. Algunos ejemplos cotidianos y muy sencillos son: te lavas los dientes porque crees que es bueno; fumas porque crees que te tranquiliza; tomas un café porque crees que te despierta; no tomas vino tinto porque crees que te da dolor de cabeza (si así fuera, toda Europa tendría dolor de cabeza). Nuestras creencias varían en intensidad y nuestras creencias dan sentido a nuestro mundo y nuestra forma de ser porque son ellas las que nos motivan (y también nos desmotivan, si son limitantes).
¿Cómo se instala una creencia?
Cuando nos desarrollamos en el mundo, desde chiquitos filtramos lo que vemos, lo que escuchamos y lo que sentimos hacia nuestra memoria y hacia nuestro inconsciente. Filtramos cada evento de una forma especial y los reproducimos también de una forma especial. Reproducimos la información según nuestros filtros que están basados en nuestros sentidos y experiencias. Un bebé no tiene grandes experiencias, por lo tanto filtra principalmente a través de los sentidos y las empieza a grabar y a acumular las creencias de sus padres, en una forma específica para él.
¿Cuándo escuchaste la palabra catarro por primera vez? ¿No te acuerdas? Seguramente porque fue a temprana edad. De chiquito te dijeron:
Si te mojas te enfermas
Si no te pones el sweater, te enfermas
Si te da una corriente de aire, te enfermas
Si saludas a alguien con gripe, te enfermas 
Si andas descalzo, te enfermas.etc. etc....
En primera instancia como niño no le dimos crédito a la predicción de mamá, sin embargo, un día que estaba descalzo, efectivamente me dio catarro y mi mente lo grabó. Comprobamos que en realidad sucede y entonces la convertimos en una creencia. Y luego quizá también me sucedió que cuando me enfrío, me da catarro. Yo no recuerdo cuando se instaló esta información, yo simplemente tengo esa información en mi inconsciente y funciono de acuerdo a ella.
Se repite el mensaje, se repite el mensaje, un día se me concede, me lo creo, lo grabo y lo convierto en mi realidad y mi verdad. Es mi ley. Y mi ley siempre funciona y está a mi disposición.
Las creencias las construimos todo el tiempo y también las modificamos. Por ejemplo la creencia de que Santa Claus existe, seguramente ya la cambiamos. Estaríamos mal si no pudiéramos cambiar creencias. Algunos pensarán que es malo andar descalzo y que se enferman, otros pensarán que no sólo es agradable andar descalzo, y lo disfrutan, sino que además ya rompieron con la creencia negativa. 
Las creencias se convierten en verdades. Las creencias de salud son muy fuertes y funcionan por la fuerza que les otorgamos. Si mi mamá sufrió de migrañas, yo seguramente también las tendré, si mi papá fue calvo, ese es mi destino, a los cuarenta necesitaré anteojos inevitablemente igual que mi madre, etc. Actuamos como si fuera verdad y por eso se manifiestan estos síntomas.
Hay experimentos médicos publicados en los que se usaron placebos con un grupo de pacientes y medicamentos reales con otro grupo. Al grupo de los placebos se les dijo que era el último grito de la ciencia y lo mejor que había en la actualidad. Los resultados fueron asombrosos, el grupo con placebos mejoró considerablemente en comparación el grupo que tomó los medicamentos reales y que no se le dijo nada espectacular del medicamento, ni de la mejoría. Este es un ejemplo de las creencias en acción.
Otro experimento que también está registrado fue con enfermos de cáncer. A un grupo se le dio quimioterapia normal y al otro quimioterapia con placebos. Los dos grupos perdieron el cabello. Es otra prueba de la fuerza de las creencias.
Cada quien tiene su sistema de creencias. Creencias con respecto a la familia, con respecto al trabajo, la salud, la alimentación, el sueño, la herencia, etc.. Las creencias positivas son permisos que actúan sobre nuestras capacidades. Las creencias negativas o limitativas nos frenan y no encontramos las capacidades.